A lo largo del camino una persona puede captar y reconocer diferentes entornos en los que pasa como un transeúnte, algunas veces sin sentido, sin intención pero siempre tratando de identificar que es lo que sucede a su alrededor.
Muchos esperan, otros buscan, pero hay unos cuantos que no reaccionan de la misma forma; hay otros que son apasionados, renuentes del tiempo y gozosos de la imposición que nuestra mente dicta. Algunas veces pedimos cosas y realmente las deseamos pero hay que tomar en cuenta que debemos de ser cautelosos con lo que lanzamos al universo, porque no existe esa certitud que diga sí realmente te lo dará o no… Generalmente nos dejamos guiar por las emociones y alguno que otro berrinche, que se encasilla en lo más profundo de nuestros corazones; haciendo que cada frase tenga una mayor intensidad y que de ser posible se interconecte con el cosmos… El cuidado, la precaución y cautela se cuelan por las ramas de vida haciendo que se desgarre la paciencia tal cual un trozo de gaza se rompe sí se tira de él.
En la vida pasa lo mismo, siempre se presentan situaciones las cuales nos aquejan, nos llenan de sabiduría. Enseñanzas, de error, aprendizajes, de gente, de anhelos, sueños, pasiones, amores, traiciones, confidentes y algunos engendros más… Sin embargo hay cosas que se pueden desear tanto que la flexibilidad del pensamiento, del cuerpo se niega a seguir controlada, deseosa de escapar, de ser liberada, renuente al paso del tiempo , a la espera… sobre todo cuando se presentan los hechos con naturalidad…
Muchas veces deseé eventos característicos y he aprendido a pedir con paciencia, y gracia; detenerme a pensar que es lo que quiero encontrar o que me encuentre… y hoy solo espero; esa paciencia no se desgarre tal cual hilacho entre púas… veremos qué pasa y ya os contaré otro hecho de los uno y mil sucesos…

